Con los días y los sueños

Con los días y los sueños

sábado, 17 de mayo de 2014

La Reina de los Colores

La reina de los colores

Había una vez una reina que amaba los colores. Todos los días se ponía vestidos hermosos con colores nuevos que la gente no conocía. A veces salía vestida con los colores primarios. Otras, con los secundarios. Otras veces con colores que tenían nombres desconocidos y que nadie había visto antes. Tanto gustaban esos vestidos a la gente, que luego las demás personas iban a pintar sus casas o sus cuartos de esos colores que habían visto y la reina se ponía muy feliz.

Pero un día en que la reina se demoró escogiendo bien todos los colores, al salir vio que se había hecho de noche. La luz de la luna y de las estrellas era muy tenue y no se veían los colores de su vestido! Eso la hizo poner muy triste.

Caminó por un bosque solitario pensando qué podría hacer.

-Ya lo tengo! -dijo, y volvió corriendo a su palacio.

Al día siguiente la reina invitó a todos los que quisieran a construir el Estadio de los Colores. Sería un lugar enorme con muchas luces, al que se podría asistir de noche y vestirse de variados colores. No importaría la noche porque habría mucha luz.

Así la reina y todas las personas se pusieron a trabajar muy entusiasmadas. La reina ayudaba poniendo ladrillos y levantando paredes. Era un trabajo muy duro, pero realmente amaba los colores y quería compartirlos con todos.

Luego de muchas semanas de intenso trabajo, el Estadio de los Colores estuvo listo. Todo el pueblo esperó ansiosamente la noche y cuando llegó, encendieron las luces. Cuando abrieron las puertas llegó la reina, vestida de muchos colores. Verde, rojo, amarillo y dorado, con un toque de negro y un toque de blanco. Era un vestido radiante.

Pero qué sorpresa se llevó al ver llegar a todas las demás personas. Porque todas estaban también vestidas de bellísimos colores. Y tan felices estaban que bailaban unos con otros celebrando que ahora también podían lucir sus vestidos en la noche. Eso la hizo tan feliz!

Así que la reina mandó que todos los años ese día se celebrara una gran fiesta a la que llamó, como no podía ser de otra manera, la Fiesta de los Colores.

2 comentarios:

  1. Un éxito inesperado, sokón!
    Estuve gran parte del día agregando partes y vericuetos, a pedido de la audiencia.

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  2. ¡Es un precioso cuento! Será que estoy muy sincronizada, pero me parece una perfecta metáfora de la diferencia entre el Arte personal (que se comparte pero también se escatima) y el Arte que se asume como algo que pasa a través de uno pero que no le pertenece. ¡Mis felicitaciones!

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